No voy a seguir con mi venganza hacia la vida.
La gente que no espara ti de la forma que crees que deseas que sea, no lo va a ser ni ahora ni nunca. Hay lugares donde tenemos que pasar y no podemos quedarnos, no son para nosotros. Nos pertenecen más que como préstamo temporal para darte cuenta de que el viaje no concluye ahí. Son puntos de reposo que llegan a convertirse en infiernos no porque nos echen de ahí, sino porque tú mismo te das cuenta de que no deseas abusar de la hospitalidad. Yo quiero ser el heroe de mi propia historia. Ni de la vuestra ni de la de nadie más. Y nunca lo he querido en el fondo, porque eso, sí, que nunca será ni algo remotamente parecido al amor. Eso nunca fue amor hacia vosotros. Nunca fue honrar lo que me dabais. Nunca fue daros lo que necesitabais recibir de mi.
Sé que me seguís leyendo, sé que aún os importo. Sé que ninguno hemos puesto final a nuestra historia. Todos sabemos que algo mal hay en todo esto. Y llevamos demasiado tiempo dándonos la espalda mutuamente por miedo a desaparecer en la vorágine de juicios de valor donde nunca hemos podido hallar paz ninguna. Menos entre nosotros
He imprimado, he negado, he transformado. He sido cambiador, y peligroso, ángel caido esperando por su presa. No admitiendo lo que de verdad siento hacia todo no he traído más que encadenamiento hacia nuestro sinsentido, hacia el miedo de que lo que sentimos no sea de verdad lo que tiene que ser. Al cargo de conciencia y al rencor. En el fondo la responsabilidad principal proviene de mí. Nunca hubo potestad por mi parte en exigiros imposibles. Es absurdo exigir lo que no va a concedérseme para evitar aceptar las voces del corazón como verdades que seguir. Aún sabiendo que van a funcionar, teniendoles miedo. Ahora, quiero seguirlas al completo, como antes. Eso es el estado de “curado” del que tanto he hablado. Por eso debo dejaros ir por siempre jamás. Ahora veo qué legado deseo dejar en el mundo. Dista mucho de dejar atada a la gente a la miseria de no encontrar su propio ser y la propia voz de su conciencia. La heroina y el heroe que todos llevamos dentro, y que todos tenemos derecho de decidir si queremos o no seguir.
Ya va siendo hora de que predique con mi propio ejemplo.
Voy a desaparecer de vuestra vista. No quiero imprimaros nunca más. Os libero para siempre.
Y ahora deseo ser feliz. Me toca. Y gracias por todo.
Id en paz. Porque todos tenemos sentido.
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